La Luna Roja
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La Luna Roja

La Luna Roja

Adventure Mystery Romance
4 min read

La historia del último viaje de un viejo pescador.

En algún puerto del mundo, vivía un viejo pescador. Su papá y su abuelo también lo fueron, y fue por ellos que aprendió todo lo que sabía. Pero ahora estaba solo, era el único de su familia que quedaba vivo. Lo único que lo acompañaba era su bote, sus redes de pescar, y el mar.

Un día, después de su día de pesca, regresaba al puerto cuando las corrientes del mar no lo dejaron. Aunque el remaba y remaba, las corrientes eran más fuertes y lo empujaban mar adentro. El viejo pescador se cansó y el sol comenzó a caer, entonces no tuvo más que dejar que la corriente lo lleve por donde quería. 

Las horas pasaron y se quedó dormido. Pero cuando se levantó, se dio cuenta que ya era de noche, y que había una neblina muy pesada; no podía ver nada. Tenía frío y hambre. En eso, escuchó que algo se acercaba. Pensó que era alguien en un bote y comenzó a gritarle a ver si lo ayudaban. Pero entre la neblina, se dio cuenta que lo que se acercaba no era un bote ni una persona, sino una sirena.

El viejo pescador estaba un poco asustado. Su papá y su abuelo siempre le habían contado historias sobre sirenas, pero él pensó que solo eran eso; historias. La sirena, que era muy joven y bella, se acercó hasta su bote y lo saludó. El viejo pescador se asustó un poco, pero al no sentirse en peligro, la saludó y le pidió ayuda. La corriente lo había llevado mar adentro y, como estaba todo nublado, no sabía dónde estaba. 

Ella le dijo que lo llevaría hasta su casa. Y mientras ella nadaba acercándolos al puerto, el viejo pescador la miraba admirando lo hermosa que era. Pero trataba de no verla a los ojos, ya que si lo hacia, se enamoraría perdidamente de ella. O al menos, eso era lo que contaban las historias. Pero no pudo controlarse, y se enamoró.

Cuando llegaron al puerto, el viejo pescador le preguntó cómo podía hacer para verla de nuevo. Ella le dijo que, en las noches de luna llena, siga la luz de la luna y esta lo llevará hacia ella. Luego, la sirena se metió al agua y se fue.

Durante los siguientes días, él nunca dejó de pensar en ella; y les hablaba a todos sobre lo que le había pasado. Pero nadie le creía, y como era un viejo pescador que vivía solo, todos pensaban que se estaba volviendo loco. Pero a él no le importo; había decidió que la volvería a ver. 

Entonces cada noche de luna llena, el viejo pescador se subía a su bote y remaba acercándose a la luna. La luz lo llevaría con ella. Siempre remaba por horas, pero siempre pasaba lo mismo. Se cansaba, se quedaba dormido, y terminaba con su bote varado en la orilla. 

La gente lo veía y él les decía que había ido a buscar a la sirena, pero que aun no la encontraba. La gente comenzó a preocuparse; pensaban que se estaba volviendo loco. Pero él sabía lo que había vivido y sabía que la volvería a ver. 

La gente del puerto estaba consternada, no podían dejar a un viejo estar contando sus alucinaciones a los niños y a la gente. Asustaría a todos. Entonces decidieron juntar un dinero para mandarlo a un asilo; sería lo mejor para él. 

Un amigo del viejo pescador le contó lo que le pensaban hacer. Entonces decidió que se iría a buscar a la sirena, y no volvería hasta que la encuentre. La tenía que volver ver. Esa misma noche, el viejito se subió a su bote y comenzó a remar mar adentro siguiendo la luz de la luna. Y esa fue la ultima vez que se supo de él.

A la mañana siguiente, la gente del pueblo fue a su casa, pero no lo encontraron. Fueron al muelle del puerto donde estaba su bote, pero tampoco estaba. No estaba ni él, ni el bote. Había desaparecido por completo. Pensaron que se había escapado para que no lo lleven al asilo. 

Y mientras el tiempo pasaba, la gente se iba olvidando de aquel viejo pescador y su cuento de la sirena que conoció. Todos menos su amigo; él sí le creyó. Y desde ese momento, en ese pequeño puerto, nació la leyenda de que cada vez que hubiese una luna llena roja, era porque el viejo pescador pudo finalmente encontrar a la sirena.


That is the end of La Luna Roja. Thanks for reading.

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